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Uno - Un


Uno








Recorrer el camino

blanco

entre el rojo y el negro

Percibir

una ciudad con la magia de anónimos encuentros

todo el color aparece sin temor

disolviendo

desviando el inconstante gris

con doble rostro humano

Recorrer

la vida con el fuego

de un pequeño arcoíris

deja un pedazo de incienso

en la puerta

cuando llegas

muy

despacio







****







Un









Recórrer el camí

blanc

entre el roig i el negre

Percebre

una ciutat amb la màgia d’anònims encontres

tot el color apareix sense por

dissolvent

desviant gris

amb doble rostre humà

Recórrer

la vida amb el foc

d’un petit arc del cel

deixa un bocí d’oliban

en la porta

quan arribes

molt

a espai















MilagroHaak

Traducción al catalán por el escritor Pere Bessó

Despojos de la palabra (Inéditos)

XY- X

 

 

 

El cuerpo se retira

sin sanar la herida estando bajo el agua

 

único nacimiento

no hay una mano

sólo la espiga

roza

el altar donde descansa

buscando

su

 

 

palabra

 

 

 

 

 

XY- I

 

 

Un me detengo

abre el cielo adentro

cuando el paragua no hace el intento

de cubrir el sol con su dedo

 

La lluvia reclama

distancias

con su doloroso vuelo

en la punta de una gota

 

Todo

…….. vuelve

………………Nada

el olor a tierra larga de lengua

………………………….Sola

junto al viejo ojo

esquelético

……………….cerrado

con ganas de llorar

…………………………Azulando

su humilla instante

muy

 

Largo

 

 

 

 

 

XY-II

 

Pide paciencia

El pan aún espera por la harina

 

Todos

callamos

sentados en la mesa bien arreglada

para el próximo invitado

 

Nunca reniegues de la incómoda silla

es tu turno

 

Todos

esperamos

entrar por este largo y ancho

horizonte

con sus dos candelabros de cal

frío

 

con el viento


 

XY-III

 

 

 

 

Vuelve

con distinto canto

desea romper la reja de la ventana del patio

con tu aleteo y entrar libre sin malos piensos

 

-el tiempo de dios es perfecto

dicen-

 

la reja no puede con la mañana

se hace dócil al mandato del plumaje

 

-vienen buenos tiempos

dicen-

 

Escucho desde el sueño

la vida

que se escurre dentro del brillo de una runa

clandestina

……………..ignorada

cae

eriza todo por la espera

y

no muere en su designio

 

Vuelve

 

 

 

 

 

 

 

Milagro Haack

Sobre la única mesa

Sobre la única mesa

Grises líneas sobre su rostro

yo no tuve palabras

no tuve hálito

Pensé quizás que hablándole reviviría.

Hanni Ossott

Cruza el espejo cotidiano, cuando las imágenes amasan un pigmento múltiple combinándose con la realidad del aéreo horizonte que no se calla, uniendo mediadores oriundos que dialogan sobre el subsuelo del espacio para retornar a lo humano donde habita la máscara del espejismo, deseando opacar la luz de la conciencia que extrae la imagen del abismo lo real. Hanni Ossott, asume el eje por el sangrado hálito de ese abismo, desde su espacio poético, la imagen, descose la médula del ser cuando hay que unir voces para darle dignidad al que vive en la noche siendo espejo de una totalidad que cada día crece, apeteciendo ser vista jugosa en palabras. Por ello, el diálogo es una propuesta de un artista, que busca, el cuerpo de la palabra entre los nudos del espejo lúgubre en vivencias, traspasando lo social dada por la grieta constante en lo humano, desviviendo el pan de esperas hacia el reflejo que lo alza por las paredes, dejando abierta la cicatriz del alma para la entrada del otro parejo nudo: espejo y reflejo del tapiz que despliega el tejido sobre la cruz donde brilla la palabra del silencio. Así, los puentes están sobre la única mesa, abriendo la única puerta cuando se respira del pan recién cortado lo que palpita plasmando iconos asociados a la preñez de espacio sacudiendo la respiración del viento, lo visual, mensajero de la costura habitada por la voz.

“Qué reino buscan para llegar tan pronto?

Aún no respiran sin ayuda,

el pulso se acelera inalcanzable,

y en su piel quedan huellas de otros astros,”

Eugenio Montejo

Así se dan los buenos días con un abrir la fuente de continuidad sobando la palabra, dándole destello al girar sus cimientos que estremecen lo inmutable, desgranando la existencia humana el don divino de la cúpula Madre, abrigado en el respiro que voltea la mirada hacia los ojos de la servida mesa con piel propia recorriendo su territorio el solo entreveo por donde dejaron las sabias huellas nuestros ancestros, aún, lámpara reflexiva mirando los ojos del aquí-ahora, construyendo desde la visión arraigada en los signos universales. Siempre hay una reflexión cuando el ser, que dice cruzar el misterio de la poesía, se aleja de los principios naturales, del resguardo humano enlazado con lo espiritual que nos pertenece a todos. Por lo tanto, el verdadero artista toma estos símbolos para trasmutar, dándole luz a la máscara de lo insensible individual, junto al arrojo colectivo como Eugenio Montejo. Los ojos son el espejo de esa dualidad moviendo los espacios, sin dejar atrás el silencio cómplice del otro desde la redondez del arte, cumplimiento al mostrar lo real vivido de su época, la búsqueda de la transformación, fusionando el vuelo sobre lienzos cubiertos de signos cuando deja grabado el testimonio lo alojado en el caracol del alma.

“mientras un pájaro detiene el silencio

y la noche gastada

se ha quedado en los ojos de los ciegos.”

Jorge Luís Borges.

Así se despierta el día llenando lo blanco de la lluvia recién aparecida, la misma que desea incrustar su verbo entre las líneas con su campaneo susurrando armónico por el patio. Una gran orquesta abre un sinfín de miradas, despertando el verdor la magia esencia de la creación natural, libre bosquejo hacia lo escrito. Genios poseo, en la sábila, en el deshacerse del cariaquito morado dando visión a la danza en primera persona, para luego continuar la batuta desde lo alto su majestuoso concierto junto a la mítica mesa. Así llega el pájaro, con su estilo sembrando el rayo de Borges, inconfundible desde su gran biblioteca, develando el útero mismo de la palabra, expansivo con su entorno, el gran giro de lo íntimo hacia ese tal vez puedan entrar en el alma del cosmos, lo metafísico sin eclipses a los ciegos de iguales noches.

Así llega las buenas noches. Esta casa tiene oídos propios, guarda todo en sus paredes, y sólo con rozarla abre diálogos sin estaciones de presencias; asimismo hay que saberla habitar, sabe de la entrada pero no de la salida palabra, como un libro que va reguardando en sus grandes hojas, los ojos para alargar su abierta puerta, leyendo desde adentro hacia afuera y todos los reflejos dejan limpios a los vitales espejos.

Milagro Haack

El O humano

 

El 0 humano

 

 

“espejos de la noche no es el mismo.”

Jorge Luis Borges

 

 

 

Buscando en la libreta de direcciones, un número de teléfono, necesario para terminar una labor dándome gusto de poder decirlo a la persona que me la encomienda. Tardé mucho, se me extravió, como siempre, como los crisantemos de mi abuela, moviéndolos a sus otros iguales.

 

Me llamó el silencio desde un espejo. Me dijo que una luna estaba en mi frente aunque no fuese de noche. Una luna de lago abierto, el que siempre miro por abrigo.

 

Colgué el teléfono, me pregunto cómo será el rostro del silencio. Será azul, será un instante de vuelo, o esa parte de mi misma que necesita dialogar atravesando la noche, sobre sus sombras, descubriendo entes extraños habitando la casa, el árbol, la mesa, el sillón de un temblor bien traducido por el viento. Su voz no era de ultratumba, sólo ya sabía que había cumplido con su misión y sólo me da, lo peregrino de este escrito para continuar con el misterio de no saber, dónde está el 0 de lluvia, cayendo, oscureciendo el espacio de lámpara que tengo.

 

 

 

 

Milagro Haack

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